Te veo. Te estoy observando.
Me
pregunto una y otra vez qué eres. Qué hay debajo de esa capa de piel en la que
te escondes. Qué hay detrás de esos ojos que me miran indiferentes. ¿Por qué no
consigues ver lo que hay dentro de mí como yo intento ver tu YO?
Tú.
Lo que tienes dentro. Lo que eres. Tu esencia. Lo que está libre del cambio de
un mundo que cambia. De un mundo que te cambia. De un mundo que nos cambia y no
nos hace ser nosotros.
De
vez en cuando, detrás de tus ramas llenas de hojas, el sol consigue mostrarme
una parte de ti. Y cuando te veo, cuando atisbo una parte de tu alma, me veo a
mí mismo con las ramas desnudas y la raíces secas.
De
entre todo lo que nos rodea: árboles, montañas, casas, personas recubiertas de
piel de cobre, niños que juegan a ser adultos, países que luchan por ser
distintos, sentimientos que engañan, soles que no iluminan...estamos tú y yo.
Tú con tu alma. Yo con la mía. Ambas condenadas a conocerse. Ambas dispuestas a
comprenderse. Todas perdonadas con la redención de algo que sientes.
Todo
podría haber sido distinto. Y me hago esa pregunta un día sí, dos noches
también. Tengo CURIOSIDAD. ¿Cómo serían las cosas si fuésemos capaces de ver a
través de la piel? Sin disfraces, sin condicionantes, sin apariencias.
Si
fuese así. Puede ser que hubiésemos nacido juntos. Que tú fueses yo y yo fuese
tú.
Algún
día, estos interrogantes verán una exclamación. Una respuesta, una solución,
una conclusión...pero mientras tanto: siento CURIOSIDAD.

No hay comentarios:
Publicar un comentario