miércoles, 28 de diciembre de 2011

UNA entre MILLONES...



De entre todas las personas, me fijé en ti. Una entre millones.

Sólo bastaron unos segundos para que todo a nuestro alrededor me pareciese banal, gris, sin interés...
Una noche bajo las estrellas de una playa oscura de arena fina, de piedras suaves y de luna redondeada. Una brisa suave de suaves dedos que peinan, que despeinan, que mecen, que acarician...el olor a sal, arena, a noche.
El sonido lejano de miles de voces apagadas por la oscuridad. El tacto. El sabor. La vista.

A veces sobra la vista cuando cierras los ojos. Ves dentro de tí lo que eres, eres lo que sientes y sientes lo que quieres sentir.
Unas manos entrelazadas. Un corazón grabado a fuego en un pecho acelerado. Algo que te sobrepasa para poder subir al cielo y quedarse flotando.
Unos pensamientos cada vez más difusos que se disuelven con la sal marina. Unos cuerpos desnudos que se agarran con fuerza para no hundirse en las profundidades de un océano de aguas malditas.

El temblor. La vibración de un cuerpo que hace vibrar al otro. La mente en el cielo, el cuerpo en la arena, las manos asidas, los brazos rozándose, el pelo en tus ojos y tus ojos cerrados con fuerza.

Y es en ese momento cuando tu cuerpo se vuelve cuerpo y tus ideas se vuelven etéreas. Se las lleva un viento a un horizonte lejano de mar infinito para regresar más tarde cargadas de emociones.

Y por fin abres los ojos y te gusta lo que ves. Esa persona que te ata a la Tierra, que no deja que vueles y te pierdas entre las nubes de una noche ciega. Es la cuerda que te hace humano entre los humanos, carne hecha de carne y hueso hecho de acero azul.

Cuando el sol se asoma entre los miles de cristales que flotan en el mar, ves el reflejo de algo bueno. Te ves a tí junto a la persona que no deja que te lleve el viento, que te hundas en el mar, que te ahogues en la arena ni te quemes con el fuego.

lunes, 19 de diciembre de 2011

Curiosidad



Te veo. Te estoy observando.
Me pregunto una y otra vez qué eres. Qué hay debajo de esa capa de piel en la que te escondes. Qué hay detrás de esos ojos que me miran indiferentes. ¿Por qué no consigues ver lo que hay dentro de mí como yo intento ver tu YO?
Tú. Lo que tienes dentro. Lo que eres. Tu esencia. Lo que está libre del cambio de un mundo que cambia. De un mundo que te cambia. De un mundo que nos cambia y no nos hace ser nosotros.

De vez en cuando, detrás de tus ramas llenas de hojas, el sol consigue mostrarme una parte de ti. Y cuando te veo, cuando atisbo una parte de tu alma, me veo a mí mismo con las ramas desnudas y la raíces secas.

De entre todo lo que nos rodea: árboles, montañas, casas, personas recubiertas de piel de cobre, niños que juegan a ser adultos, países que luchan por ser distintos, sentimientos que engañan, soles que no iluminan...estamos tú y yo. Tú con tu alma. Yo con la mía. Ambas condenadas a conocerse. Ambas dispuestas a comprenderse. Todas perdonadas con la redención de algo que sientes.

Todo podría haber sido distinto. Y me hago esa pregunta un día sí, dos noches también. Tengo CURIOSIDAD. ¿Cómo serían las cosas si fuésemos capaces de ver a través de la piel? Sin disfraces, sin condicionantes, sin apariencias.
Si fuese así. Puede ser que hubiésemos nacido juntos. Que tú fueses yo y yo fuese tú.

Algún día, estos interrogantes verán una exclamación. Una respuesta, una solución, una conclusión...pero mientras tanto: siento CURIOSIDAD.